Un día cualquiera
Me he levantado algo nervioso, algo alterado por situaciones que tenían que devenir, del no ser al ser pero que al no ser, provocaban un estado de nerviosismo irracional.
No caigais en trivializar la frase que acabo de escribir por que será el centro de todo este escrito. Somos seres, al fin y al cabo, dependientes. Dependemos de gente con la quien hablar, gente con la quien compartir vivencias, gente en general con la quien interactuar. De no ser así, cairíamos en la locura, en una recesión de nuestro estado mental.
¿Y por qué caemos en la priorización de dependencias, en dar prioridades a nuestras dependencias, en definitiva, a depender más de una persona que de otra? Bien, por muchos motivos, está claro, pero merece la pena indagar un poco más en este asunto. Veremos como...
Hoy, repito, me he levantado nervioso, incluso ansioso, ansioso, ¿de qué? Básicamente, del miedo a la incertidumbre.
Es curioso como las primeras veces de situaciones y vivencias que vamos teniendo a lo largo de nuestra vida, provocan un estado de nerviosismo relativo, ya que es un nerviosismo agradable, un nerviosismo sin miedos. A medida que vamos repitiendo situaciones, situaciones nerviosas sobretodo, estas cada vez son menos fáciles de relativizar. Quizás por que tenemos miedo a pasarlo mal, a sentirnos inferiores, a no encontrar un camino de salida.
Por otro lado, dependemos más de unas personas que de otras, por que, por ejemplo, hemos vivido situaciones de complacencia repetidas, con lo que el cúmulo de estados relativistas ha sido tal que ha creado una burbuja protectora simbióticamente unida a la persona, ahora, de la que dependemos, y viceversa. Esta simbiosis entre dos personas, ha provocado una situación de beneficio mútuo, creando estímulos relativistas repetidos. Si esta simbiosis se destruye... ...también se destruye el canal de alimentación de esa complacencia.
Y es donde estamos ahora. En un estado de retroalimentación, que no puede perdurar indefinidamente, en el cual decidimos si tenemos la intención de que siga así o si realmente queremos volver a la alimentación plactoniana. Definición algo rebuscada, pero me refiero a el proceso de intentar identificar que la complacencia puede ser obtenida por pequeñas dosis y provocando una dependencia de múltiples organismos o hechos, con lo que conseguiremos una situación mucho más sana.
Me refiero al concepto de plácton, intentando hacer un símil con las ballenas. Si, un ser tan grande y que se alimente de partículas tan pequeñas. Pero, analicémoslo. ¿Qué daño le causa a esta ballena perder 10 unidades de plácton? Seguramente ninguno, la multitud es tan grande que no se notará en su efecto final, el de alimentar. Y seguro que esas unidades perdidas se remplazarán a la larga por otras.
Y es que incluso, podríamos combinar estas dos maneras de alimentación mental y emocional. La simbiosis con un ser en concreto y al mismo tiempo la nutrición por parte de otras dosis plactonianas, intentando que ambas partes formantes de la simbiosis utilicen este método. De esta manera, ante la situación de ruptura de esa unión tan fuerte, seguiríamos teniendo fuentes estables y multitudinarias de nutrición.
Hasta aquí, todo lo que he dicho no tiene validez.
Seamos coherentes. Somos dependientes si, dependemos más de unas personas que de o otras, pero al fin y al cabo, hemos de aprender a ser lo más independientes posible y a relativizar las cosas.
Seguro que no necesitamos elementos plactonianos, simbiosis, nutrición ni otras paranoias mentales que podemos llegar a generar...
...tan simple como esto.



