divendres, 23 de març del 2007

La esfera de Leian: Circunstancias

Circuitos bio-electrónicos avanzados. Tomo I. Mis primeras sensaciones fueron las de no abrir el libro por la página inicial, adentrarme en su simbología heterogénea e imaginar lo divertido que sería no tener que leerlo por completo para llegar a memorizarlo. Sensaciones que se transformaron en un profundo vacío al recordar que, o estudiaba fuerte para el día siguiente, o mis días en la universidad pasarían a la historia.
Todo fue un error primerizo. Ninguno de mis amigos del instituto decidió seguir mis pasos y adentrarse en el complicado mundo de la ciencia; actualmente ya nadie se arriesgaba a estudiar durante 10 años para tener un 1% de posibilidades de lograr el éxito. Ahora, lo que realmente era válido, era estudiar el pensamiento, las letras, la filosofía y las ciencias del culto a la mente. Sin embargo, al igual que en mis círculos familiares, decidí adoptar una postura a contracorriente, basándome en premisas de la antítesis y dirigirme hacia un camino oscuro, negro, ausente de una luz que me guiase y de manos que me auparan hacia un camino seguro. Desde entonces, siempre me acompaña la duda de si realmente tomé la deicisión por que realmente era lo que deseaba o si, por el contrario, mi acto reflejó mi constante deseo de permanecer fuera de círculos auto-guiados. No lo sé, ni me importa. Lo único que se es que mi decisión fue esa, y que si el día siguiente no completaba con éxito la prueba, no tendría un rumbo que seguir.

- Leian, ¿estás bien?, pareces un poco ausente. ¿Me puedes responder a la pregunta que te hice?

Milus Orter me estaba preguntando algo que yo desconocía. Por unos momentos me había quedado absorto en mis divagaciones, ignorando la realidad que me rodeaba, la cual ahora requería de mi participación. Una participación que dependía de esos instantes en los que, por razones que desconozco, mi cabeza decidió tomar su propio rumbo y racionalizar pensamientos por su cuenta, cerrando cualquier puerta al exterior. Milus quería una respuesta, y la quería ya, o de lo contrario, podría perder la oportunidad de seguir la entrevista que soprendentemente me concedió a espaldas del Consejo Delegado de la Universidad.

- No sabría responderle exactamente señor Milus, sin embargo me gustaría comentarle una cosa...

- Tu dirás Leian - respondió Milus con una postura más relajada.

- Señor Milus, he pensado que sería interesante para los dos el proyecto el cual estoy llevando a cabo para el Departamento de Bio-electrónica sobre las capacidades miméticas de las celúlas para la interacción con diversos componentes electrónicos, y le he preparado un estudio teórico de las capacidades potenciales de tal fenómeno. Me preguntaba si estaría interesado en echarle una ojeada y comentarme que opina sobre él. Sería de gran ayuda en mis avances y creo que en breve podría tener resultados más feacientes para poderle mostrar.

- Bien, Leian, ¿eso es todo?

- Entienda que este trabajo para mi es muy importante y a pesar de mis dudosas notas en algunas asignaturas, estoy convencido que puedo sacar algo en claro de todo esto.

- Leian, leeré tus primeros estudios, sin embargo, no te hagas ilusiones con el proyecto. No creo que tenga futuro. Todo está ya inventado y los avances en materia de ciencia sólo sirven para reparar pequeños errores hechos con anterioridad. No obstante, te daré esta oportunidad y si creo que merece la pena, seguiremos hablando. Puedes irte Leian, ya me pondré en contacto contigo.

- Gracias Señor Milus. Esté seguro que no le defraudará.

Salí del despacho con una sensación de inestabilidad. Realmente no sabía si estaba contento o triste, ya que, aunque Milus había aceptado mi estudio, no tenía del todo claro si llegaría a leer mi proyecto o si le pondría el interés que necesitaba para que siguiese adelante. Milus tenía razón, en ciencia todo estaba inventado, no quedaba posibilidad para la creación de algo nuevo. Desde la época en la que Alfred Thurman consiguió el autoaprendizaje de los componentes electrónicos, las nuevas invenciones dejaron de tener sentido. Antes que alguien tubiese la gran idea para mejorar el mundo, unas cuantas computadoras ya habían decidido y puesto en marcha esa idea con unos tiempos de asimilación asombrosos. Fue un invento que tardó mucho años y generaciones para que se pudiese ver su completa funcionalidad, sin embargo, desde el momento en que el proyecto LWYN I (Learn What You Need) dió a la luz, las máquinas modificaban su electrónica funcional en relación a lo que necesitaban, consiguiendo adaptarse a diario, y haciendo el trabajo científico inútil. De ahí, que el proyecto del mimetismo celular no tubiese mucha aceptación en el entorno de Milus, era más de lo mismo, parecía reinventar lo inventado y de ahí la nula credibilidad que se dió desde un principio. Pero yo tenía un presentimiento, una intuición de que el mimetismo celular podía aportar algo nuevo a la ciencia, algo nuevo después de 300 años sin ninguna nueva invención científica, sin ningún proyecto que no fuese de corrección de errores referentes al proyecto de Alfred Thurman.

No hay nada más humano que luchar por tus propios instintos, y este era el instinto de Leian, mi instinto.


2 comentaris:

Unknown ha dit...

Hola XAVI!!
Ei! per ara això de Leian pinta molt wai! Esperaré la segona entrega!
Per cert, ja saps que tens biòlogues a la teva disposició per si necessites algun nom "xungu" de proteïnes i altres macromolàcules orgàniques!
Ens veiem, Mr. Productor!

Anònim ha dit...

Moooolaaaa